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Si trabajaste o conociste a Ramón Gaztelu, es muy probable que vivieras alguna experiencia o anécdota personal o profesional que te dejase huella, que mostrase su carácter, afabilidad y su capacidad para sacar lo mejor de cada personas. Si quieres contarla, éste es tu espacio.  

Como ejemplo, dejamos el texto que escribió Txabi Anuzita, gerente de UNESCO Etxea de Bilbao, y alumno del último curso de Dale Carnegie que Ramón impartió antes del fatal accidente. El artículo se publicó en la web de El mundo empresarial/New Business.

TRIBUNA POSITIVA, RAMÓN GAZTELU: El territorio Amable

Por Txabi Anuzita

Nuestro querido compañero Ramón Gaztelu Mezquíriz, falleció en Pamplona el 19 de julio de 2012, víctima de un atropello. La tribuna positiva que lleva su nombre, es elaborada en cada número de New Business por diferentes personas que, como en esta columna expresa Txabi Anunzita, tuvimos la suerte de compartir TERRITORIO AMABLE con él.

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Hay líneas sutiles que unen o separan a las personas. Cada quién decide dónde marca las suyas a quién se abraza y de quién huye. Éste que estas líneas escribe tira la división entre aquellas personas que miran abiertas al mundo, a la sociedad, al prójimo de manera franca y generosa, y que hacen lo posible por mejorar lo que se encuentran, con las que me alineo inmediatamente; y aquellas que no dejan de mirarse y hablar de ellas, blandiendo un desprecio manifiesto por lo que les rodea, a las que prefiero dejarlas ensimismadas.

Enmarcado en esa sutileza solidaria y empática, y armado con una enorme sonrisa, me encontré una tarde de mayo a Ramón a las puertas de un taller de crecimiento personal. Me acogió con su mirada, me estrujó en un apretón de manos y me llevó en volandas a su territorio, a su rincón, donde la vida es más fácil y la escucha gana sentido; donde juegan las miradas y se genera cierta magia. Me cautivó la naturalidad con que se abalanzaba sobre mi persona y me llevaba a su terreno; no es que me invadiese, no; más bien, me acogía en su territorio amable y protector y me dejaba ser esa persona que llevamos dentro, demasiadas veces coaccionada y a la defensiva.

Intensa, viva, sincera y breve fue nuestra relación; siempre dentro del grupo de formación de Dale Carnegie, en donde creó una atmósfera única e irrepetible, donde cada quién pudo desarrollar, abierta y cómodamente, aquello que, llevándolo dentro, no sabía que lo poseyese; donde fuimos capaces de comunicarnos desde nuestras propias entrañas, aportando lo mejor de uno. Era una atalaya desde la que podíamos ver a través de la mirada de Ramón ese mundo solidario que se nos abría desmesurado y limpio. Ramón, presente e imponente, desaparecía cuando era necesario y reaparecía en ese instante de no se sabe bien donde para llenar de sentido su presencia con su inseparable sonrisa y bonhomía. Fueron reuniones semanales en las que fue “increscendo” la empatía, la humanidad, la armonía en el grupo, dentro todo de la sutil línea del territorio protegido de Ramón. El cinco de julio fue la despedida del grupo, una cena entrañable que será la última por irrepetible e inolvidable.

Dos meses después de esa cálida tarde de mayo, se nos fue. Dejó un fino y apreciable vínculo entre todas aquellas personas que tuvimos la dicha de compartir en su territorio amable; y una orfandad irremplazable en sus amistades y familiares. Porque hay personas que nos hacen mejores, personas que en ese abrazo franco y acogedor nos llevan a su terreno y nos cobijan del egoísmo y la indiferencia. Personas que cuando se van dejan ese aroma cierto que nos indica el sentido real de la vida; en la que lo realmente importante es cómo hacemos las cosas y con quién las hacemos.

  1. Conocí a Ramón en un curso para emprendedores y desde ese momento agradecí por encontrar a una persona con capacidad de enseñar tan profesionalmente a la vez que con gran naturalidad. Te escuchaba, te sonreía, te guiaba y sobre todo era capaz de ver en ti las habilidades, el talento y el valor que uno no se da cuenta de que los tiene.
    Él te hacia sentirte importante.
    Tuve la suerte de tener varias reuniones profesionales donde siempre confiaba en que yo podía lograr grandes cosas. Hasta que a primeros de Julio hable con él y quedamos en que me llamaría sobre el día 18 de julio para emprender un trabajo juntos de coahing empresarial. Me sorprendía que no tenia su llamada, yo confiaba mucho en él y sabia que me llamaría, hasta que me dieron la noticia, no me lo podía creer…..como se había podido ir un hombre tan especial, tan carismático, tan cariñoso, tan alegre, un hombre tan profesional y con tantas cosas por enseñarnos y aprender de él.
    Solo puedo decir que fue un placer conocerle, y mas después de saber que muchas mas personas habían sentido lo mismo que yo.
    Que siempre estará en el recuerdo de todos los que tuvimos el honor de conocerle y recibir de él tanta humanidad y alegría. Gracias Ramón. Con admiración y cariño Pilar (Coach Profesional)

  2. La biografía de Ramón, recientemente publicada, es un magnífico homenaje a un ser tan excepcional. Su lectura me trae muchos recuerdos, emociones y lágrimas. ¡Gracias!
    Ramón vive en muchas personas. En mí lo hace para ayudarme a ser mejor ser humano, más empático, asertivo y fuerte. Supo acompañarme y, como quien no quiere la cosa, hacerme más libre y feliz. ¡Gracias Ramón!

    Santi
  3. Me acuerdo de ese ultimo día que te vi, en tu casa, gritando en el balcón de tu casa agarrados porque España había ganado la Eurocopa. Solo tuvimos momentos alegres ese día, momentos que nunca olvidare, momentos que me hacen llorar al saber que jamas te voy a volver a ver.
    Tu eterna sonrisa y tus infinitas bromas que son sustento, aun en día, de carcajadas.
    El mirar todos los días a esa niña rubia de ojos azules y pensar ”si Ramón te viera ahora hasta donde has llegado..”.
    Es inevitable no acordarse de ti Amigo.
    Solo puedo darte gracias por todo. Siempre estarás en mi corazón.

    Anónimo
  4. Soy amigo de su hijo y me siento muy orgulloso de conocerle a él, a su madre Eva y a su hermana Irene. Una pena no haber conocido a su padre con lo fan suyo que me he hecho tras leer todo esto.

    Anónimo
  5. Luz e inspiración. Que no se apague jamás.

    Xavier
  6. No he tenido la suerte ni el privilegio de conocerlo ni de tener contacto con Ramón, pero sí de escuchar y leer sobre él. Lo mismo me ocurre con el universo, los planetas, las estrellas,. .algo que me fascina..¿ Sabéis que en la tierra hay millones de estrellas que iluminan más que en el todo el universo junto ? ¿ Sabéis que hay personas que te iluminan con sólo conocerlas o saber de ellas? ¿ Sabéis que las estrellas dan luz y brillan cuando están… y cuando no están ?. Ramón eres una estrella, eres la luz. ILUMINA ¡¡¡

    Anónimo
  7. Más que un amigo, un hermano inesperado e inolvidable.

    Anónimo
  8. Pura empatía y coherencia. Es, sin duda, la mejor definición de Ramón Gaztelu. No he conocido a nadie -ni probablemente lo conozca jamás- a quien pueda referir mejor como exponente de empatía y que mejor personifique la coherencia.
    Compartimos buenos y malos momentos, ilusiones y sinsabores. Todos ellos, sin excepción los abordaba con una sonrisa y haciendo alarde de empatía. Incluso en los momentos más amargos (que varios hubo), cuando su sonrisa se desdibujaba, seguía sonriendo con su mirada, desde el corazón. Infundía ánimo a quienes se acercaban aunque él mismo no se viera con el suficiente ánimo. Contagiaba optimismo, amor por los demás y ganas de luchar.
    Tengo grabados en la memoria muchos momentos y grandes lecciones de un maestro en el humanismo y el servicio al prójimo. Pero, sin duda, la frase que de forma recurrente viene a mi mente es “… si yo estuviera en su lugar, quizá hubiera hecho lo mismo”. Y no se trataba de impostura alguna. No era una frase hecha. Era la esencia de Ramón.
    Querido amigo, te estaré infinitamente agradecido por aperecer en mi vida y ocupar un espacio imposible de llenar desde tu ausencia. ¡Gracias!

    Santi
  9. Solo puedo tener palabras de agradecimiento al hablar de Ramon. Sin duda es la persona que más ha marcado en mi vida la manera profesional y personal de tratar a las personas a partir de conocer su forma de ver las cosas, creo que no sería la misma persona sino hubiera tenido la gran suerte de conocerlo y doy gracias por ello.
    La alegría que transmitía, la fuerza y muchas veces osadía eran su motor y desde entonces mi energía ante las dificultades.
    Alli donde estés, gracias amigo. Nunca jamás podré olvidarte.

    Anónimo